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Artículo de portada del Nº 11, del 7 de septiembre al 7 de octubre de 2006

Una lacra colonial:

Corrupción y racismo en el sistema de salud boliviano

El Dr. Benjamín Chambi Sumi, rodeado de cirujanos rusos y extranjeros
El Dr. Benjamín Chambi Sumi, rodeado de cirujanos rusos y extranjeros, miembros de la Academía de Ciencias Médicas de la Federación Rusa. En cualquier otro contexto, una eminencia como el Dr. Chambi hubiese sido reconocido por sus pares y su capacidad puesta al servicio de los pacientes. En Bolivia es víctima de la discriminación y marginamiento.
Foto: B. Chambi S.

La discriminación al Dr. Benjamín Chambi Sumi, revela las raíces profundas del mal en que se debate el sistema de salud en Bolivia

Por: Pedro Portugal M.

El sistema de salud en Bolivia no es nada saludable. A raíz de la muerte en agosto de este año en Santa Cruz de nueve bebés, a causa de la bacteria Klepselia, el Dr. Rudy Gutiérrez, director del Hospital Japonés de esa ciudad, denunciaba como origen de las deficiencias de atención de este servicio a la política y la corrupción: «…vamos a decirlo con claridad, son los sectores políticos que están muy corrompidos dentro de nuestro sistema, y esa corrupción la meten como punta de lanza a todas las instituciones que de ellos dependen, no voy a entrar en detalle porque no es nuestro estilo, pero la corrupción es tremenda y vergonzosa».

Esta corrupción debe ser tan «tremenda y vergonzosa» y los riesgos de desenmascararla tan graves, que los mismos que alertan sobre este mal no se atreven a ir más lejos en su denuncia. El Dr. Gutiérrez se limita a añadir: «En su momento, no muy lejos, voy a desenmascarar absolutamente todo».1

El Director General de Seguros de Salud, José Antonio Quiroga, denunció recientemente que «los casos de corrupción e irregularidades en la Caja Nacional de Salud superan el número de 80», según esta autoridad, « la Caja Nacional de Salud (CNS) siempre fue un botín de guerra para todos los par-tidos políticos». La situación en la entidad del Estado de seguro social es tan grave por la corrupción imperante que, según esta autoridad, se «necesita (esta institución) una ‘intervención quirúrgica' puesto que la situación es crítica y si no se realiza esta ‘cirugía' la Caja tendrá un problema mayor en cuanto a sostenibilidad financiera en el tiempo.»2

La corrupción abarca todos los niveles e instancias del servicio de salud en Bolivia. El Director de la Caja Pe-trolera de Salud, Raúl Pérez, reciente-mente denunció (entregando una gran cantidad de pruebas a la vicepresidenta de la Cámara de Diputados, Julia Ramos) que « La Caja Petrolera de Santa Cruz ampara presuntamente varios actos de corrupción, como auditorias irregulares, sobreprecios en la compra de equipos, nepotismo, adjudicación de terrenos, entre otros». Uno de estos males, quizás el más sintomático, es la creación de redes de protección entre familiares que trabajan en los mismos o diferentes centros de salud. Pérez explicó, por ejemplo, el caso de Lour-des Cornejo y Nilda Coronado, quienes tendrían parientes trabajando en las áreas de gerencia y puestos estratégicos de la Caja Petrolera , todo ello apañado por el administrador de Santa Cruz. En una auditoría técnica efectuada por el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Seguridad Social, «se encontraron 120 casos de incompatibilidad funcionaria, todos relacionados con casos de parentesco en la Caja Petrolera de Santa Cruz».3

La corrupción es evidente, pero ¿cuáles son sus causas profundas? En el servicio de salud se constatan con mayor nitidez las consecuencias de la situación colonial que vivimos. A partir de la invasión española los niveles de conocimiento y de ejercicio de una profesión estuvieron reservados a los colonizadores. Era una manera de mantener el domino colonial y de erradicar el saber de los colonizados.

La República heredó esa característica: para estudiar y adquirir una profesión había que satisfacer requisitos de poder económico, relaciones y «buena presencia» que sólo podían satisfacer los descendientes de los invasores. Actualmente esa realidad no ha sido fundamentalmente modificada.

La salud es uno de los sectores don-de está atrincherada esta lacra colonial. Hasta hace poco la Facultad de Medicina era conocida por hacer «desertar» de manera abierta a cualquier estudiante, por muy capacitado que sea para ese estudio, si por des-gracia no tenía la famosa «buena presencia» (es decir, si tenía rasgos físicos indios). La discriminación racista en esa casa de formación continúa, aun-que ahora de manera encubierta y más disimulada.

Es comprensible que la casta así formada haga lo que corresponde en una situación colonial: medrar a costa del pueblo colonizado, abusando de su poder y con los recursos de corrupción que le tolera el Estado hecho a su medida y conveniencia. En esta realidad colonial, el poder para mantenerse tiene que ser necesariamente racista. Esta dimensión se desnudó reciente-mente con los sucedido al Dr. Benjamín Chambi Sumi.

Benjamín Chambi Sumi es hijo de nuestro pueblo. El sistema educativo discriminador en Bolivia quiso arrinconarlo; empero, por su inteligencia, capacidad y empeño logró una beca para estudiar en el Instituto de Medicina de Rostrov del Don, de la Federación Rusa. Allí, tras 12 años de estudio e investigación, logró titularse, logrando maestrías y el grado de Ph. D, Doctor en Ciencias Médicas, en microcirugía plástica y de reconstrucción en cirugía cardio-vascular, otorgado por la Academia de Ciencias Médicas de Rusia y el Ministerio de Salud de La Federación Rusa en Moscú.

En ese país fue distinguido como uno de los mejores en su especialidad, habiéndolo catalogado en el puesto 48 de los principales cirujanos en Rusia. Mediante certificación escrita, el vicerrector de Trabajo Científico y de Relaciones Internacionales de la Academia Rusa de Ciencias Médicas avala su «autoridad merecida en medio del personal científico» de ese país.

A este profesional, que en lenguaje nato es una eminencia médica, se le cerraron las puertas del sistema de salud en Bolivia y fue víctima de una discriminación a todas luces racista. «En casi todos los hospitales y clínicas me han cerrado las puertas», explica Chambi a la prensa. La «explicación que dan es que «ya tienen médico para ese cargo», curiosamente los nombres que dan son siempre los mismos 4. ¿Realidad o simple excusa? Las dos cosas. Realidad, porque un grupillo de médicos (y sus familiares) acaparan todos los servicios importantes disponibles: de la dirección de un instituto médico de 8 a 9, van a dar clases a la Facultad de Medicina de 10 a 11; de 12 a 13 consulta en la Caja Petrolera ; de 14 a 16 atención en la Caja de Seguro; de 16 a 17 servicio en clínica privada; de 18 a 20 trabajo en consultorio privado. Excusa, porque en este aberrante contexto, no pueden admitir en su círculo reducido al Dr. Chambi, seguramente porque no tiene ni el apellido, ni la «buena presencia» que esos medicastros se precian poseer.

Debido a su empecinamiento, fruto de su amor a la tierra que le vio nacer, el Dr. Chambi fue recientemente aceptado en la Caja Petrolera. Pero cuando fue destinado el último 20 de junio a la Sala de Emergencias no pasaron ni quince minutos antes que fuera destituido. «Por orden de la Directora , Dra. Nilzza Torrez, la enfermera Lic. Elena Blanco me condujo al auditorio, allí estaban reunidos los médicos. Me dijeron que yo no debía estar allí, que no tenía su autorización y que iba en contra de las leyes y de la Constitución Política del Estado. Pusieron en duda mi formación, me humillaron y me exigieron que me vaya», nos relata Chambi.

En esta «hazaña» descollaron los médicos Esteban Aliaga, Simón Araoz, Oscar Barreda, Nilzza Torrez, Oswaldo Camberos. Merecen mención especial Simón Araoz y Oscar Barreda, por enrostrar al Dr. Chambi, cual causa difamatoria, su extracción racial y social.

Este marginamiento no tiene razón ni excusa, pues el Dr. Chambi ha legalizado todos sus documentos y posee Título en Provisión Nacional otorgado por la UMSA en agosto de 2003. Igual-mente posee registro de inscripción profesional con Nº CH -249, del 18 de septiembre de 2003. Cuando la casta médica que lo segrega indica que aceptar al Dr. Chambi sería violar las leyes y la Constitución de esta República, seguramente se refiere al orden colonial que estas leyes y Constitución todavía amparan. Es importante recalcar que en Bolivia, país que se forjó y que se mantiene por el racismo, no existe ninguna ley que sancione este delito.

La mediocridad médica no soportó a un indígena de mayor título y cono-cimiento. Les dolió además que quisiera darles lecciones, pues Chambi declaró públicamente: «Por la formación que recibí y la experiencia que adquirí en Europa, me atrevo a decir que al actual sistema le falta organización y disciplina en autoridades y sobre todo de los profesionales médicos». 5

Desde el 2004 el Dr. Chambi apela a los poderes públicos para defender sus derechos. Ni el gobierno de Carlos Mesa, ni el actual de Evo Morales le prestan atención. Es más, la actual Ministra de Salud, Nila Heredia, se dio también el gusto de tratarlo sumaria y despectivamente. Quizás esta ministra se sienta también heredera de un apellido criollo e integrante de la casta que ha tratado siempre a los indios a patadas. Es conveniente que recuerde, sin embargo, que hace parte de un gobierno supuestamente indígena y que una mirada a su espejo no está demás, para ser modesta en cuanto a sus orígenes.

El gobierno debería encarar la solución global de este problema, destruyendo las raíces coloniales de este mal y no consolidándolo al traer médicos cubanos, por ejemplo. Mientras tanto el Dr. Chambi asegura que, pese a tener ofertas de trabajo del exterior en su especialidad, piensa seguir luchando en Bolivia, «no pierdo las esperanzas de poder servir a mi país», indica.

1 Periódico El Mundo , Santa Cruz, 22 de agosto de 2006.

2 Despacho de la agencia de noticias ANF y reproducida por la prensa nacional. Ver Periódico Los Tiempos de Cocha-bamba del 10 de agosto de 2006.

3 Despacho de la agencia de noticias ABI y reproducida por la prensa nacional. Ver: http://www.lostiempos.com/noticias/02-06-06/02_06_06_ultimas9.php

4 Médicos que acaparan cargos incrementan déficit de ítems . Reportaje especial, periódico El Diario, La Paz , 14 de septiembre de 2004.

5 Idém.

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