
Editorial del Nº 12, del 7 de octubre al 7 de noviembre de 2006
El gobierno de Evo Morales está
transitando en el mismo terreno
minado que hizo
volar a Sánchez de Lozada
Las razones profundas del desencanto del pueblo con los anteriores gobiernos, particularmente el de Sánchez de Lozada, fue su ineficiencia en la administración de lo real en provecho de las mayorías nacionales.
Ese desencanto tuvo manifestaciones drásticas (citemos, por ejemplo, el levantamiento de la ciudad de El Alto el 2003) porque el rechazo a esa inoperabilidad se cruzó con la irresolución del problema más profundo y dramático del colonialismo interno.
Ello explica la emotiva ola de rechazo al intento del entonces presidente Sánchez de Lozada de exportar gas a Chile. Vender gas a Chile significaba desenterrar los traumas más profundos de nuestra sociedad. Estos traumas, libres en la superficie, sirvieron para enterrar definitivamente al gobierno del MNR.
Evo Morales llegó al poder, entre otras razones, por la dinámica inmediatista de las circunstancias que acabamos de explicar. Resulta extraño, sin embargo, que su gestión de gobierno funcione como si ignorara estos antecedentes.
Las dificultades que encuentra el presente gobierno para administrar lo real, parecen encaminarlo a buscar un efecto mediático espectacular. Este efecto buscado serviría precisamente para que la población se desentienda momentáneamente de problemas tales como las dificultades en la aplicación de la nacionalización de hidrocarburos, los problemas de arranque de la Asamblea Constituyente , la disfuncionalidad de su gabinete y otras particularidades de esta administración.
Lo peligroso de ese intento es que el gobierno está transitando en el mismo terreno minado que hizo volar en pedazos a Sánchez de Lozada: Gas para Chile.
Las declaraciones del canciller de Bolivia, en sentido de que ya no se hablaría del tema marítimo con Chile porque eso «sonaba a chantaje» y las recientes informaciones de la prensa en sentido de que una política secreta del gobierno estaría buscando suministrar gas a Chile como parte de la compra de acciones de empresas chilenas por parte del gobierno boliviano, otorgan seriedad a este temor.
Las dificultades de administrar lo concreto, hacen que en el actual gobierno haya quienes piensen ser, en diplomacia y geopolítica, más astutos que los chilenos.
Bien le valdría al gobierno de Evo Morales ser más realista y mejor prudente. Administremos bien lo concreto y resolvamos adecuadamente el problema del colonialismo interno. La solución de los otros problemas dependerá de la manera como se resuelvan los primeros.
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