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Artículo de portada del Nº 13, del 7 de noviembre al 7 de diciembre de 2006

A propósito de la automasacre de Huanuni:

Reflexiones para constituir un proletariado originario

Minero de Huanuni

Liborio Uño Acebo 1

Es imprescindible ligar teórica e ideológicamente los derechos nacionales y territoriales de los trabajadores indígenas con la recuperación de la plusvalía laboral generada por los trabajadores originarios

En memoria de Eustaquio Picachuri y de los cientos de mitayos y mineros originarios inmolados en las minas de Bolivia.

LA CONSTITUCIÓN OBJETIVA DEL PROLETARIADO ORIGINARIO DE LOS ANDES

Los trabajadores mineros de Bolivia tienen su origen más remoto en los mitayos del sistema tiwanacota e incaico de explotación minera.  Con el descubrimiento de las minas de Oruro y Potosí por los españoles, éstos reestablecieron bajo nuevas condiciones políticas el trabajo mitayo en las minas para ejecutar el proceso de saqueo más depredador de la historia de nuestros minerales preciosos.

Los mitayos que iban a trabajar a Potosí eran comunarios pukinas, aymaras y quechuas que eran reclutados por autoridades de las naciones originarias andinas y que habían caído en las garras del estado colonial español.  Objetivamente eran los propietarios originarios de los territorios y de los recursos naturales de sus comunidades y naciones originarias aunque las normas de la colonia española establecían que los minerales eran propiedad regaliana del Rey de España.

Subjetivamente también ejercían derechos propietarios, pues eran los qhoya mitayuk o qhoya mitani originarios quienes profesaban la ideología de la propiedad de los minerales mediante los tatas y achachilas o tíos del mundo andino. Ellos eran los hijos de los tíos que previo permiso arrancaban al Tío un pedazo de mineral de su cuerpo a cambio de pagos diarios y extraordinarios con ofrendas de sangre. Este es el origen objetivo y subjetivo del proletariado originario andino, que cómo vemos está nacional y culturalmente definido. 

Por estas condiciones el mitayo andino a todo lo largo de la colonia española se comportará como un auténtico trabajador de las naciones originarias, constituyéndose en la raíz más profunda de lo que en las futuras gene-raciones vendrá a ser la clase de trabajadores mineros.

En la república el trabajador minero que renace en las minas de plata, nuevamente se constituirá como un minero originario que objetivamente pertenece a las comunidades y a los pueblos originarios. Por otro lado ha sido y sigue siendo el cuerpo interno de los tíos de las comunidades, lo que define subjetivamente al proletariado originario.  El cuerpo interno de los tíos hace referencia al territorio de las comunidades y naciones originarias o sea al cuerpo más sagrado de los territorios de los pueblos originarios andinos. La mentalidad subjetiva del trabajador minero originario hace referencia a la ideología nacional sobre el factor trabajo y sobre el producto del laboreo de las minas o sea sobre el mineral como pedazo del cuerpo sagrado de los tíos.

EL SAQUEO HISTÓRICO DE LOS RECURSOS NATURALES DE LAS NACIONES ORIGINARIAS

Dos son los sistemas más generales de saqueo de los recursos naturales de los pueblos indígenas y originarios de Bolivia que se han aplicado a lo largo de nuestra historia de la explotación de los recursos naturales.

El sistema de saqueo del colonialismo español es fruto primero del mercantilismo europeo, que definió a los minerales preciosos como la objetivación de la riqueza.  Fue cuando la Europa pobre, feudal y absolutista se puso a la tarea de saquear los recursos naturales de los continentes colonizados. Entre estos recursos naturales, saquearon sobre todo el oro y la plata. El sistema del saqueo colonial español tuvo su sustento ideológico y jurídico en la donación de los recursos naturales por el Papa al Rey Fernando de España, como un regalo de los recursos naturales creados por Dios. 

El saqueo colonial español, basado en la explotación de los recursos minerales y del trabajo mitayo durante 300 años, convirtió a España en la primera potencia mundial en términos económicos, políticos, militares e ideológicos.  El sistema de explotación y dominación española dejó a las naciones originarias atrapadas y sometidas a los herederos nacionales y de casta, tal como fueron los republicanos monarquistas que se hicieron cargo de la república de Bolivia después de 1826.

El segundo sistema de saqueo colonial y republicano de los recursos naturales de los pueblos indígenas y originarios de Bolivia, se basó en la propiedad estatal de los recursos naturales y en la explotación de los trabajadores mineros por la vía de los salarios miserables.  El Estado nacional hispanoboliviano pasó a ocupar el lugar del rey de España como propietario absoluto de los recursos naturales. Con el sistema de explotación colonial de los recursos naturales los europeos y más particularmente los españoles, se enriquecieron por lo menos veinte veces en relación a los pueblos originarios de América. En cambio, con el sistema de explotación colonial y republicano el enriquecimiento de los países del capitalismo central fue de cuarenta a uno, o sea el doble de la colonia.

La tragedia para las naciones originarias es que en ambos sistemas de explotación los pueblos originarios pierden ingentes cantidades de recursos naturales no renovables y agotables, por un lado.  Por otro lado pierden la plusvalía laboral ante dos sistemas de explotación que los deja en la más extrema situación de pobreza y miseria. Finalmente las comunidades indígenas y originarias, por no ser sujetos socioeconómicos de desarrollo, son contaminadas por las explotaciones de las empresas mineras, sean estas estatales, privadas o de asociación civil como algunas cooperativas. 

Como los mitayos de ayer, hoy son los trabajadores originarios de las minas los que realizan los trabajos de mayor esfuerzo, riesgo y peligro y son pagados económicamente con sueldos y rentas de vejez de verdadera miseria. Una de las conclusiones más obvias es que los anteriores sistemas de explotación minera no sólo saquean los recursos naturales de las comunidades y pueblos originarios, sino que dejan a los trabajadores mineros en la extrema pobreza por la incapacidad histórica de una clase y nación dominantes para establecer un sector minero verdaderamente nacionalista y próspero, dentro de un sistema de economía industrializada. 

LA MANIPULACIÓN IDEOLÓGICA Y POLÍTICA DE LOS TRABAJADORES MINEROS POR LOS NACIONALISTAS Y LOS MARXISTAS

La teoría social y política en general, pero en particular la teoría liberal y marxista, es la que ha establecido para la historia de las luchas sociales en Bolivia los conceptos centrales. La primera instituyó el concepto de clase social y la segunda el de proletariado.  El concepto de clase social de la sociología liberal y el de proletariado del marxismo son dos conceptos absolutamente anacionales y aterritoriales y en el fondo responden a una reducción epistemológica laboralista que eluden el cuerpo integral del concepto de nación. En Bolivia, una vez que la casta hispanorepublicano se impuso mediante el colonialismo nacional, territorial y el arrebatamiento de los recursos naturales a las naciones originarias, los conceptos de clase minera y proletariado minero, por su reduccionismo y soslayamiento de su vinculación nacional y cultural, sirvieron para consolidar el coloniaje republicano y departamental.  Y esto lo afirmamos categóricamente.

Toda la historia de las luchas mineras y del proletariado boliviano se han realizado con el sustento de la ideología liberal y nacionalista del pazestensorismo o con el apoyo de la ideología marxista de los partidos comunistas y trotskistas. Los pazestensoristas y los banzeristas, con todos sus intelectuales y dirigentes, condujeron al proletariado minero, que en su gran mayoría es originario, hacia una pro-funda unción a la nación hispano-boliviana, bajo el espejismo de la «nacionalización» desde la visión de la nación colonial dominante. Pero todos sabemos que la devoción nacionalista de los trabajadores mineros fue varias veces pagado por los nacionalistas civiles o militares con sendas masacres, como las sucedidas en los campos de María Barzola o en la Masacre de San Juan durante el gobierno de René Barrientos Ortuño. La historia política del proletariado minero es una tragedia porque su devoción al paz-nacionalismo sólo le ha llevado a las masacres y a la extrema pobreza.

La historia del proletariado minero en su relación con los partidos marxistas es marginal, porque estas organizaciones casi nunca manejaron la Central Obrera Boliviana, COB, y cuan-do lo hicieron esta Central de obreros, creada en 1952, ya estaba virtualmente desarticulada por el accionar del pazestensorismo, que desarticuló lo que era la columna vertebral de la COB , el proletariado minero, con el lema de la relocalización neoliberal.

El balance y el resultado histórico de la explotación de los recursos naturales de los pueblos originarios, sea por las empresas coloniales españolas, por las empresas privadas nacionales o por las empresas estatales como COMIBOL, nos arroja un resultado negativo para los pueblos y comunidades originarias, que se encuentran en la extrema pobreza y en una condición de sometimiento nacional.

La última automasacre, producto del enfrentamiento en Huanuni entre trabajadores mineros asalariados, por un lado, y cooperativistas mineros por otro, es uno más de los actos de inmolación del proletariado minero, fruto del fracaso estrepitoso del estatismo minero pazestensorista y de la incapacidad total de los gobernantes de turno que no comprenden para nada los problemas nacionales y se han dedicado únicamente a perorar discursos rimbombantes y ejecutar teatros mediáticos, pero que no tienen ningún criterio para desarrollar una gestión que resuelva ni los problemas estructurales ni los problemas de gestión pública para el crecimiento y desarrollo económico del país. Muy parecido a la inmolación de nuestros hermanos de Huanuni, fue la inmolación de Eustaquio Pichachuri*, un minero originario que tuvo que volarse el cuerpo con dinamita ante un sistema injusto, corrupto y quebrado de seguridad social.

LA CONSTITUCIÓN IDEOLÓGICA Y POLÍTICA DEL PROLETARIADO ORIGINARIO

En Bolivia, en los Andes, en América y en cualquier otra región del mundo donde existen naciones originarias es imprescindible ligar teórica e ideológicamente los derechos nacionales y territoriales de los trabajadores indígenas con la recuperación de la plus-valía laboral generada por los trabajadores originarios, para crear y constituir las clases explotadas originarias, pero ligadas a sus respectivas naciones originarias y a su propia identidad cultural. La propuesta de constitución del proletariado originario consiste en un ensamblaje científico para empalmar la teoría de la descolonización de las naciones originarias con la teoría más clásica de la plusvalía marxiana.

El derecho precolonial de propiedad de las naciones originarias sobre todos los recursos naturales y entre ellos sobre los hidrocarburos y los minerales, debe ser reivindicado con prioridad y prelación ante el derecho colonial del Estado republicano. Fruto de este derecho, las comunidades y las naciones originarias deben participar de la propiedad estatal sobre los recursos naturales y, por tanto, de los beneficios y de las contribuciones al Estado. Hacer otra cosa no es más que repetir el viejo esquema de explotación colonial que nos ha llevado a la pobreza, no sólo a las comunidades sino también a la Nación Boliviana.

POR UN RÉGIMEN DE PROPIEDAD DE LOS RECURSOS NATURALES PARA LAS NACIONES ORIGINARIAS EN LA NUEVA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO

El régimen constitucional sobre los recursos naturales actualmente vigente en los artículos 136 al 139 es producto de las luchas obreras anteriores a la Guerra del Chaco y de las influencias de los procesos de nacionalización de los pueblos mexicano y soviético y de otras naciones que reaccionaron ante el saqueo de sus recursos naturales. En términos nacionales podemos decir que esta institucionalidad sobre los recursos naturales es producto de una conciencia nacional centralista y burocrática que formaba parte del proyecto de construir el Estado Nacional, proyecto que ha fracasado rotundamente.

Desde los intereses históricos de las naciones originarias que han planteado la construcción de un Estado Plurinacional y Pluriautonómico, debe reestructurarse toda la institucionalidad constitucional sobre la explotación de los recursos naturales y en este sentido el Artículo 136 de la actual Constitución Política del Estado debe quedar redactado de la siguiente manera:

Art. 136.  Todos los recursos naturales renovables y no renovables que se encuentran en el suelo y en el subsuelo del territorio boliviano son propiedad indivisible y colectiva de los pueblos indígenas y originarios y de la nación boliviana, los mismos que serán explotados e industrializados de manera que los costos, las utilidades y las contribuciones al Estado, sean distribuidos de forma proporcional bajo regímenes particulares de explotación velando sobre todo el interés de un proyecto de industrialización y de desarrollo nacional.

Chuquiago Marka, noviembre de 2006.

1 Liborio Uño es docente de la UMSA y de la UPEA.

* Eustaquio Picachuri fue un trabajador minero que perdió su derecho a jubilación como efecto de la nueva Ley de Pensiones promulgada por Sánchez de Lozada. Según esta Ley los trabajadores despedidos («relocalizados») bajo el antiguo sistema de jubilación, perdían su derecho a jubilación si no cubrían el requisito de edad (65 años) el momento de su despido, aunque hubiesen cumplido con sus aportes a la Seguridad Social . En protesta por esta situación Eustaquio Picachuri ocupó el hall principal del Parlamento el medio día del martes 30 de marzo de 2004, llevando en su cuerpo cargas de dinamita que estallaron cuando policías intentaban sacarlo del Palacio Legislativo. La explosión descuartizó al obrero y a varios policías. (n.d.e)

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