
Editorial del Nº 19, del 7 de mayo al 7 de junio de 2007
Incongruente, pues tenemos presidente indígena, pero el neo indigenismo es promoción del mismo gobierno
El indigenismo surgió en tierras americanas como corriente de supuesta defensa de lo indígena, manifestándose en las artes, literatura y política.
Era la expresión de lo indígena por los no indios. La figura del indio abundaba en todas su poses, en cuadros y pinturas, pero no eran indígenas quienes visitaban las galerías de exposición y menos quienes adquirían esos cuadros; el indio era el héroe de relatos y novelas, pero esos libros estaban ausentes de sus moradas. En lo político, se discutían paternales medidas de redención del indio, mientras éste seguía ausente en los círculos de poder y decisión.
Y es que el indigenismo era una manera más de prolongar y mantener la situación de dominio y exclusión del originario. Era una manifestación romántica, superficialmente halagüeña, dadivosa y promocional hacia el indio. Se trataba de enaltecerlo en las palabras y en las imágenes, para escarnizarlo mejor en la vida real de las relaciones sociales.
Por ello una de las características del indigenismo es la hipérbole con que se refiere al indio. Crea un indio irreal, ficticio, casi un superhombre, para ubicarlo en el mundo ilusorio de la alegoría y no encarar así al indio real y objetivo. Actuar de otra manera significaría eliminar las relaciones de dominación y provocar que el indio sea cerebro y actor de su propia liberación y eso, justamente, el indigenismo busca evitar.
Ahora está surgiendo un neo indigenismo y lo terrible es que surge en Bolivia alentado desde las mismas instancias del actual gobierno nacional. Esta situación parece incongruente dado que tenemos como presidente del país a un indígena, Evo Morales, pero es real y abundantemente probada en los hechos.
A la larga medida de actos promocionales neo indigenistas se suma la ocurrencia de convocar a «sabios indígenas» para elaborar el currículo de la nueva reforma educativa. ¿Qué significa «sabios» para los convocadores? ¿Es lo que en aymara, por ejemplo, se denomina yatiri, o quizás amawt’a? ¿Saben qué rol juegan estos actores en la comunidad? Estos «sabios» serán remunerados con un estipendio mayor al que gana un diputado. ¿Conocen los promotores de este disparate el efecto que la monetarización produce en lugares donde todavía existen amawt’as y yatiris? Quizás si la conozcan y eso mismo pretendan lograr: la desestructuración social.
En todo caso es una medida de show bussines, destinada al público sensible a la retórica neo indigenista. Olvidan, empero, que estamos en el siglo XXI y no en el XIX. Los intelectuales indígenas y no indígenas pueden tener otra aproximación al tema y el pueblo ha empezado un levantarse que no puede ser distorsionado ni interrumpido. Es urgente que el ejecutivo cambie de política, de otra manera el neo indigenismo corre el riesgo de convertirse en su lápida.
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