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Artículo de portada del Nº 24, del 7 de octubre al 7 de noviembre de 2007

¿Qué hacer?

Causas y razones del fracaso de la Asamblea Constituyente

Por: Ramiro Reynaga

Cartel en el frontis de la sede del grupo Mujeres Creando, La Paz
AVISO NECROLOGICO
En sucre y asfixiados por los partidos políticos MAS, PODEMOS, UN y otros asimilados y por los sectores autónomos tras una corta y esperanzadora vida ha dejado de existir la joven ASAMBLEA CONSTITUYENTE
Q.E.P.D.
El pueblo movilizado que expulsó a goni sin la dirección de ningún caudillo, las mujeres de EL ALTO, las mujeres creando,los movimientos sociales no cooptados por el MAS, las 1.877 personas de la circunscripción 7 que votaron por EVO, anunciamos que no habrá misa que nos reconforte ni ofrenda floral que minimice nuestro empute.
Cartel en el frontis de la sede del grupo Mujeres Creando, La Paz

El fracaso de esta Asamblea Constituyente no perjudicará, sino más bien ayudará la causa de la nación originaria

El ministro más preparado del actual gobierno fue sin duda Andrés Solís Rada. Al renunciar a la cartera de hidrocarburos dijo que todo estaba preparado, diseñado para fracasar. Sucede lo mismo con la Asamblea Constituyente.

Antes de las elecciones el actual vicepresidente me dijo un 12 de octubre después del programa «Abriendo la Olla» de Radio Continental: «Maestro, me he formado con tu libro en México». Cuando vi canales de televisión, periódicos a su servicio, pensé: ¿se habrá deformado o formado? Porque todos saben quienes son los dueños de la fuerza mediática. En una conferencia, en la iglesia de San Pedro dijo que la Asamblea Constituyente era una conquista del pueblo. Eso no es verdad.

El objetivo fue más bien hacer abortar la insurgencia de los pueblos, sobre todo del amanecer del Pachakuti de los indios (in Deus), insultados actualmente con el adjetivo de «indígenas», la palabra más colonialista del diccionario político.

La Asamblea Constituyente reunida en Sucre se ha aplazado en forma rotunda. Debía durar un año, no pudo cumplir su cometido, redactar y aprobar una nueva Constitución Política del Estado. Ha prolongado su funcionamiento en forma ya inconstitucional y cada día es más improbable que cumpla los objetivos para los cuales ha sido creada. Porque está diseñada para fracasar. El imperio gringo sabe lo que hace en materia de control colonial.

De sortear los obstáculos de los 2/3, de la capitalía, posiblemente de un referéndum, se convertirá en una lucha por palabras: democracia, libertad, justicia, vocablos cada día más huecos. La redacción y aprobación de una nueva constitución no será ninguna victoria para el pueblo en general y mucho menos para la Nación andina originaria.
La sabiduría del pueblo repite: «El papel aguanta todo». Los policías tras torturarme en México repetían: «Las mujeres y las constituciones han nacido para ser violadas».

El primer artículo de la constitución vigente establece: «Bolivia, libre, independiente, soberana, multiétnica y pluricultural…» ¿Cuán lejos más se puede ir en la defensa de las naciones milenarias originarias y originales? No mucho.
El siguiente paso lógico es solamente uno: Decretar el fenecimiento del Estado colonial boliviano y la reinauguración del Qollasuyu milenario. Esto no lo hará nunca el actual gobierno manchado de bolivianismo.

En política los errores demasiado enormes se convierten en imbecilidades. La principal de ellas es pregonar una «Bolivia para todos». Imposible servir al mismo tiempo a Dios, al Tawa Inti Suyu y al diablo, a Occidente. Imposible meter en una misma bolsa a masacradores, explotadores, discriminadores junto a masacrados, explotados discriminados.
Otra imbecilidad es intentar una re-forma agraria mediante el «consenso», mediante el «diálogo». Quienes acapararon cientos de miles de hectáreas sin pagar un centavo, ¿podrán llegar a un acuerdo con los despojados? Quien-quiera lo crea posible es un retrasado mental o un hipócrita consumado.

«Revolución democrática», «pacífica», es otra sandez. Ambos términos se excluyen uno a otro. Es como decir un frío caliente, un petizo alto, un bueno malo. La Historia es el mejor libro. La experiencia de siglos enseña. Jamás ha habido cambios sociales sin sangre, como no hay partos ni operaciones quirúrgicas sin sangre.

A la oligarquía extranjera dueña del oriente boliviano no se la busca para dialogar ni consensuar. Se le corta la cabeza de un tajo. Ella se esconde bajo los nombres equívocos de Nación Camba (ésta todavía no ha hablado), «Media Luna». Las logias que la van potenciando tienen sin duda asesora-miento extranjero porque cada paso que dan es un avance, al contrario del gobierno masista, artista de la conciliación y del retroceso.

Para oídos castos y puros, acostumbrados a escuchar hipocresías, estas palabras serán demasiado francas, brutales. Nunca he sido diplomático ni político. El Comité Central del Partido Comunista de Bolivia, cuando militaba en su juventud (obviamente antes de abrir los ojos), me decía: «Ramiro, en lugar de cerebro tienes una pistola». Pues yo quería que el partido hiciera la Revolución, no solamente hablara de ella.

Los políticos nunca han producido, en ninguna parte del mundo, cambios sociales profundos. Solamente los guerreros lo han logrado. Cuando su meta es clara, y piensan con su propio cerebro, los pasos hacia ella son claros.

Los extremos se tocan en política. La oligarquía extranjera, dueña del oriente boliviano, busca el fracaso de la Asamblea Constituyente, con el fin de mantener intocados sus privilegios coloniales y colonialistas. Nuestra Nación originaria milenaria no está representada en tal asamblea. Su fracaso no le perjudicará, le ayudará, así no será más distraída y confundida. De esta manera la juventud andina cambiará de rumbo y apuntará su accionar hacia la única meta realmente liberadora: Pueblo Indio – Estado Indio. Nación Aymarakhiswaraní – Gobierno Aymarakhiswaraní.

O se lucha por la liberación anticolonial de los pueblos, sobre todo originaria, mayoritaria, milenaria. O se defiende el colonialismo extra continental. No hay un tercer camino.

Seguramente estas palabras provocarán reacciones adversas. Imposible atacar a la opresión sin pagar el precio. Estoy acostumbrado. Jamás el enemigo de mi pueblo moreno me ha atacado directamente. Siempre lo ha hecho a través de sus pongos.

La Asamblea Constituyente como tribuna contrarrevolucionaria

Por: César Zelada

La Asamblea Constituyente, producto de la conciliación, se convierte en una tribuna de la contrarrevolución

Tanto las leyes de nacionalización como de revolución agraria son un paso adelante, pero plenamente insuficientes si se quiere derrotar a la derecha. Estas leyes democráticas que plantean un mejor reparto de la explotación del gas y la expropiación de las «tierras improductivas» asustan a la oligarquía por la propia dinámica social intrínseca que conlleva al cuestionamiento de la «sacrosanta» propiedad privada de los medios de producción.

No obstante, estas medidas progresistas (e insuficientes), se han visto muy limitadas por la conciliación que hizo la administración Morales con la derecha respecto a la Ley de Convocatoria para la Asamblea Constituyente (AC).
Esta ley, en vez de profundizar las reformas nacionalistas del gobierno, ha servido como una tribuna política al servicio de la contrarrevolución.

Así se entiende que después de más de un año no sólo no existe ningún artículo de la nueva constitución aprobado (todo ha quedado en las comisiones) sino que la derecha a recuperado espacio político nacional. En las elecciones del 2005 los partidos tradicionales casi desaparecieron. Ahora, sirviéndose de la Ley, y camuflados en la organización Poder Democrático y Social (PODEMOS) de Tuto Quiroga (el niño mimado de Harvard), tienen una importante presencia en la AC contando con 60 asambleístas.

Si a esto sumamos las demás fuerzas políticas de derecha como Movimiento Nacionalista Revolucionario (en sus 3 vertientes MNR-8, MNR-A3, MNR-FRI), el Movimiento Bolivia Libre (MBL), Unidad Nacional (UN), Movimiento de Izquierda Revolucionaria-Nueva Mayoría (MIR-NM), Alianza Social (AS), Autonomías para Bolivia (APB), Alianza Andrés Ibáñez (AAI), Concertación Nacional (CN), estamos hablando de 108 constituyentes de derecha.

Esta correlación de fuerzas en la AC, fortaleció políticamente a la derecha. Esta fue la razón que permitió que gobierno y oposición llegaran a un acuerdo para que algunas leyes sean aprobadas bajo el mecanismo de los 2/3.

Esta cuestión, aunada a la reciente declaración del mandatario boliviano de colocar en la nueva constitución la reelección presidencial, pone a la derecha con los pelos de punta. Temen que si la AC concluye bajo estos preceptos, el líder indígena podrá reelegirse por un nuevo mandato, tiempo que le permitiría consolidar una dirección organizada de masas como lo viene haciendo Hugo Chávez en Venezuela.

La oligarquía boliviana se ve en el espejo de sus hermanos de clase venezolanos (muy golpeados después de su derrota electoral presidencial donde Chávez logró el 64% de los votos), y están alarmados. Como en todo proceso revolucionario, están desesperados. Pero ahora se sienten mas fuertes que en diciembre del 2005, cuando estaban desmoralizados porque el pueblo les dio la espalda.

Después de las elecciones para la AC, la derecha recuperó una fuerza política que creía perdida.

Perspectivas

«…Lo más probable es que, entre dimes y diretes, oficialismo y oposición lleguen a un acuerdo. Pero este pacto será débil por los diferentes intereses que tienen ambos. Mientras que los primeros, presionados por las bases, quieren llevar a cabo ciertas reformas como la distribución de las tierras improductivas (que afectan los intereses de algunas familias terratenientes cruceñas), los segundos luchan para frenar la reforma agraria. En el fondo este es el problema de los 2/3 y la autonomía…», dijimos en un artículo anterior y el desenvolvimiento de los acontecimientos han confirmado este análisis.

Los 2/3 para aprobar las leyes de la nueva constitución burguesa es la razón de fondo de la actual crisis política. La contrarrevolución está utilizando la cuestión de la capi-talidad para Sucre como una táctica de presión sobre el gobierno evista para llegar a un consenso.

¿Qué sigue ahora? Lo más probable es que gobierno y derecha lleguen a algún tipo de acuerdo. Alex Contreras, vocero presidencial, y algunos parlamentarios del MAS, han aceptado la discusión alrededor de la capitalidad para Sucre, la que puede ir hacia un referéndum nacional para su aprobación.

La situación política boliviana es muy delicada. Si el gobierno cede en la cuestión de la capitalidad, la derecha se va a fortalecer más. Y sino cede, la derecha puede seguir con el boicot para desprestigiarlo.

Por ahora, la contrarrevolución no puede dar un golpe de Estado, el que sería repudiado por las masas trabajadoras. Difícilmente, un gobierno militar (o cívico-militar de derecha) tendría el apoyo de algún gobierno en la región sudamericana. La correlación de fuerzas es a favor de la revolución social en-carnada ahora en el nacionalismo democrático. Las declaraciones de Hugo Chávez, amenazando con apoyar militarmente a Bolivia, si la oligarquía saca a Evo Morales del gobierno, atemorizan a la contrarrevolución.
Por lo mismo, lo más probable es que en los próximos días, la contrarrevolución (dividida entre radicales y moderados), impulse un acuerdo con el gobierno. Ellos saben que todavía no tienen la fuerza necesaria para imponerse unilateralmente.

El acuerdo consistiría en que el MAS garantice los 2/3 para aprobar la ley de reforma agraria y la no reelección presidencial (aunque esto es secundario), comprometiéndose ellos a sacar el tema de la capitalidad de la agenda política nacional.

Si esto sucediera, la nueva constitución no cambiaría ni un ápice. Ni siquiera el 15% del que hablaba el vicepresidente García Linera. Una constitución de estas características no resolvería ninguno de los problemas fundamentales de la sociedad boliviana, como el problema de la tierra. Las masas se sentirían estafadas (aunque tampoco le tienen mucha expectativa). Y difícilmente, Evo Morales podría ganar las próximas elecciones.

De no ceder el gobierno en el tema de la tierra, los conflictos sociales se seguirán expresando a través de la AC de modo más explosivo y dramático. Incluso, por la presión de sus bases, la administración masista puede tirar el tablero con respecto a la AC.

Si la derecha, al no poder negociar con el MAS, decide abandonar la AC, pues, las masas podrían intervenir directamente. Algunas organizaciones sociales campesinas y sociales (CSUTCB, COR, etc.), han convocado a constituir Comités en Defensa de la Constituyente (CDC) y del gobierno indígena.

UN LIBRO QUE HAY QUE LEER

(foto del libro)

En junio de 2006 se publicó el libro «Asamblea Constituyente y Pueblos Originarios». A escasos meses del inicio de sesiones de esta Asamblea y en un ambiente de euforia y optimismo, muchos de los textos publicados en esta obra daban un enfoque realista y alertaban sobre los riesgos de fracaso de esta iniciativa política.

Los textos son transcripciones, corregidas y aumentadas por los autores, de las intervenciones en el Seminario del mismo nombre que tuvo lugar en el Paraninfo de la UMSA del 17 al 18 de mayo de 2006. Intervinieron entonces Julio Aliaga L., María Eugenia Choque, Simón Yampara, Pablo Mamani R., Liborio Uño, Marina Ari M., Pedro Portugal M., Anselmo Martinez T. y Raúl Prada.

La lectura de esta obra es necesaria para entender el génesis y ocaso de la Asamblea Constituyente en Bolivia.

En venta en: Edificio Chuquiago, Calle México Nº 1554, Oficina Nº 5, La Paz- Bolivia

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